Escenas tridimensionales de cuentos en primorosas cajitas de madera que, cual libros, hay que abrir para descubrir y maravillarse.

Once cajitas que encierran postales corpóreas inspiradas en cuentos que Lidia Herrera leyó y disfrutó y que ahora comparte en una novedosa presentación.
“Fusión” se llama esta muestra, la primera que realiza Lidia, uniendo sus dos pasiones: la literatura y las artes visuales y que se inaugurará el próximo viernes 19 de agosto, a las 19, en la Casa de la Cultura de Catamarca (San Martín 533).

Cuentos clásicos y otros no tanto de autores como Hans Christian Andersen, Cortázar, Borges, Juan Carlos Dávalos, Dolores Dellatore, entre otros, forman parte de esta selección literaria que, tras pasar por una reelaboración estética y un minucioso proceso creativo de la artista, resultaron en unas cajitas de madera de tamaños diversos que, en su interior, encierran micro-objetos realizados con pasta das, alambre, madera balsa y materiales que fue resignificando y disponiendo en cuidadas escenas.

Lidia contó que el trabajo es el resultado de una búsqueda personal que realizó, profundizando más de la cuenta, para rendir una de las últimas materias con la que se recibió de Profesora en Artes Visuales en el Instituto Superior de Arte y Comunicación, sumando así un nuevo título docente al que ya poseía como profesora de Lengua y Literatura. De ahí la inquietud de disfrutar ese trayecto, uniendo la literatura y el arte.
Además –resaltó- el trabajo le permitió rememorar sus días de travesuras y cuentos, al principio escuchando luego leyendo, cuando se transformaba en personaje omnisciente, protagonista o simplemente testigo de los cuentos.

Vivir las historias
Con “Fusión” pudo otra vez sumergirse dentro de los libros y vivenciar las historias. Y ahora espera que quien se encuentre con su muestra pueda vivir algo similar.
Por eso, anticipó Lidia, las cajitas estarán dispuestas de manera tal que el visitante tenga que abrirlas y descubrirlas por sí mismo, generando una experiencia distinta al espectador, al que por lo general le está vedado “tocar” el arte.
Lidia agradeció especialmente la posibilidad de exhibir sus obras en la Casa de la Cultura y a Rocío Dávila, quien realizó la gráfica de la muestra.