Erigida en un pintoresco paisaje serrano, en el centro de la provincia de Catamarca y a la vera del río que repite su nombre, Belén seduce al turismo desde su territorio, cubierto en gran parte por cordones montañosos, y conformado por profundas y magníficas quebradas.


En sus valles fértiles se cultiva la nuez, la uva y el anís, mientras su fauna se constituye preponderantemente por vicuñas y llamas. No obstante, si es necesario destacar un atractivo, debe reconocerse la importancia de las artesanías, principalmente del tejido que le concede a todo el departamento la categoría de “Cuna del Poncho”.

También sobresalen las bodegas de vinos regionales que invitan a deleitarse con sus sabores, y la explotación minera de Farallón Negro, desde donde se extrae oro y plata como minerales de mayor importancia; sin dejar de ser significativa, dentro de la producción general, la elaboración artesanal de dulces bajo la conservación de antiquísimas recetas.

Monumentos históricos, museos, antiguas iglesias, yacimientos arqueológicos, festividades folklóricas, las Ruinas de El Shincal, conforman en parte la cautivante cartelera turística de Belén, a la cual se suman con sus atractivos pequeños poblados de los alrededores y baños termales recomendados para diversas afecciones.

Belén seduce al visitante apasionado por la historia con la misma fuerza con que conquista a quien busca purificación y tranquilidad en marcos naturales. Inserta en el centro mismo de Catamarca, constituye un punto clave para conocer el pasado, las tradiciones y las bondades de esta provincia.