En el marco del Año de la Piedad Popular segundo del trienio de preparación al Jubileo y Año Mariano Nacional 2020 por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle, ayer finalizaron las fiestas en su honor con la tradicional procesión, que tuvo un gran marco de público que caminó junto a María.

Desde temprano ya se vivía un clima de festividad, debido a que en el centro de la ciudad se podía observar a distintos grupos de fieles y devotos de la Virgen que llegaron a la provincia para rendirle homenaje.

Tal como estaba previsto, alrededor de las 18 empezaron a desfilar las agrupaciones de fieles de Catamarca y provincias vecinas, escuelas y organismos oficiales, encabezados por la gobernadora, Lucía Corpacci. El clima agradable, que rondó los 25 grados, predispuso a los devotos de la Virgen para que se acerquen a acompañarla en su recorrido.

El camino de María fue el tradicional y se inició por calle Sarmiento, luego tomando por calle República hasta llegar a avenida Mariano Moreno girando por el Paseo General Navarro (La Alameda) para emprender el regreso hacia la Catedral Basílica por calle San Martín hasta Rivadavia. Luego de girar alrededor de la plaza 25 de Mayo, arribó al Paseo de la Fe escoltada por la Guardia de Honor de los Granaderos a Caballo, siendo recibida por la Banda de Música de la Policía de la Provincia, entre pañuelos al viento, vivas pronunciados entre lágrimas de emoción, oraciones y cánticos animados por el ministerio de música Yanai.

Durante la marcha procesional se rezaron los misterios del Santo Rosario meditando sobre la piedad popular, se elevaron súplicas por los niños, ancianos, enfermos, por el valor de la vida protegiendo tanto al niño por nacer como a la madre. A lo largo del trayecto la Virgen Morenita recibió expresiones de gratitud, pedidos, alabanzas y muestras de profundo amor.

Frente a su santuario fue traslada desde la urna procesional hasta el trono festivo, desde donde presidió los actos de cierre, con el mensaje final del Obispo Diocesano. Allí se celebró la tradicional misa alrededor de las 19.30. Después del mensaje del obispo, Mons. Luis Urbanc, la imagen de la Virgen ingresó nuevamente a la catedral y regresó a su camarín, donde permanecerá hasta la fiesta de diciembre.

En su recorrido se vivieron momentos emocionantes con el paso de la “Agrupación 7 de Abril” que nuclea a soldados catamarqueños que estando bajo bandera en 1982 prestaron “servicio militar” y participaron del conflicto armado del Atlántico Sur e Islas Malvinas, cuyo camino era acompañado de una ovación de los devotos de la Virgen en reconocimiento a su sacrificio por la Patria. Algo similar ocurrió con el paso de Fermín López Arréguez, el niño que tiene una cardiopatía congénita y gracias a la solidaridad pudo ser operado exitosamente en EE.UU, quien junto a familiares y amigos se sumaron al homenaje a la Virgen.

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