Hijo de Carlos y Adriana Natinzon, es uno de los siete hermanos de una familia que un día, hace 13 años, decidió dejar Buenos Aires y dijeron: “Vamos para Catamarca”.

Le preguntamos a Rodrigo o “Ru” como le gusta que le llamen, acerca de como surgió su pasión por la musica y otra de las particularidades en la vida de “Ru” es que su historia dice que recién a los 27 descubrió que podía dedicarse al canto. A esa edad, a los 27 años, algo me había hecho un clic en la cabeza y le estaba encontrando la vuelta a la afinación y a mi voz; era como que me estaba empezando a conocer. Grabé una canción y un amigo, Pablo Bolomo, la escuchó y me animó a dedicarme a cantar. Me pidió la grabación y sin que yo sepa, la llevó al diario El Ancasti, como propuesta para la fiesta de “Bajo el cielo de Catamarca” que se hace en El Jumeal. Le entregó el CD a Marcelo Salas y luego me llamaron para actuar. Faltaba una semana y sólo sabía una canción, de manera tal que tenía que aprender otras tres y bueno, me presenté. Había una multitud y me fue muy bien, tuve una muy buena repercusión esa actuación.

 

“En realidad, mi sueño toda la vida fue cantar, digamos desde que tengo uso de razón. Pero en honor a la verdad, no podía: no tenía oído ni tenía voz. Lo que son las cosas: mi madre es doctora en fonoaudiología y cantante además y ella misma fue quien me dijo siempre: ‘Ru, no tenés condiciones para cantar’. Los libros de canto dicen que si vos no tenés oído natural para cantar, no se puede lograrlo; así lo dicen los libros y hasta los profesores que conocí. Y, demostrado está, no es así. Fue tanta la gente que me dijo que yo no podía ser cantante que me pasó lo mismo que cuando fui a Japón por primera vez: parecía que tenía todas las de perder y eso me dio más valor para dedicarme a demostrar que sí podía. Todos los días agarraba la  taza de café y golpeaba su parte interior con la cuchara intentando sacar un par de sonidos que tuvieran armonía. Hasta que le fui encontrando la vuelta. Un día, viendo un video de los tres tenores, me decidí: largue la voz y me salió atenorada; pero el tema está que yo no fui criado con óperas, fui criado con Patricia Sosa y Luis Miguel, entre otros. Lo que a mí me apasiona y me mueve es la música melódica, pero mi voz es de tenor y quiero fusionar ambas cosas. Porque no quiero hacer algo que no siento, contradiciendo a los que me dicen siempre que me tengo que dedicar a la ópera”. Ante otra consulta, sigue su relato: “Cuando llegué a Catamarca, a los 24 años, me dediqué a la informática, algo que ya hacía en Buenos Aires”. Admite luego que siempre le gustaron las artes marciales: “Desde los 7 años comencé haciendo Karate do hasta que me vine a Catamarca; incluso aquí estuve dando clases un tiempo”

 

Cuando se le consultó sobre su familia y sus raices, Ru nos comentó “Nací en Capital Federal y a los 24 me vine a vivir a Catamarca. Aquí conocí a mi señora, que es catamarqueña y tenemos tres hijos, también catamarqueños. En honor a la verdad, artísticamente nací en Catamarca. Te cuento: mi papá es viajante y aquí se ganó muchas amistades. En Buenos Aires fuimos víctimas de un hecho de inseguridad que nos marcó muy fuerte: entraron a nuestra casa tres hombres armados y se llevaron todo. Entonces, un día coincidimos los siete hermanos con mis padres: nos tenemos que ir de acá y al mes ya estábamos viviendo en Catamarca. Nos vinimos todos. Elegimos esta provincia porque representa una mezcla de pueblo, de valores, con costumbres muy arraigadas y con perspectivas de crecimiento. Esa fusión de elementos importantes nos dio la seguridad de decir ‘vamos para Catamarca’. Además, esto de las montañas y el paisaje era como que nos habíamos encontrado con la paz. No sé si la gente que nace aquí lo valora como realmente se merece esta tierra”.

 

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