Guillermo Melo es y ha sido uno de esos grandes maestros que ha tenido, junto a otros referentes, esta profesión en nuestra Catamarca

En Argentina, se designa como locutor específicamente a aquellos que estudian la carrera de locución nacional, como así también al Locutor Local certificado ante el ISER (Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica) . El titulo los habilita para la presentación de programas en medios de comunicación radiales y audiovisuales. Sin embargo, el rol del locutor nacional puede incluir otras labores como la conducción de eventos o el doblaje de películas de cine y programas de televisión, aunque en este ámbito se eligen preferentemente actores o actores de doblaje, pero si tienen la formación del locutor, mejor.

Hoy, a los 57, tiene acumulados premios y distinciones por doquier, entre ellas: personaje destacado en Valle viejo y Ciudadano Ilustre declarado por el CD de la comuna capitalina.

 

Nacido en Capital vivió toda su vida en  el departamento chacarero. Es un hombre de radio y piensa seguir “hasta que Dios diga basta”.

 

Sobrino de monseñor  Arturo Melo, sacerdote que fuera director del diario La Unión, encierra sus conceptos en una profunda fe. Llegó a ser director de Radio Nacional Catamarca por un mes, en el año 2002.

 

Dueño de un espíritu profundamente solidario, aboga por una Catamarca donde los gobernantes vuelquen todos sus esfuerzos en favor del pueblo

 

Se le preguntó a Melo acerca de si la radio era su gran pasión y señaló “¡Claro! A tal punto que, gracias a Dios, me permite vivir de ello. Creo que tiene mucho que ver con la personalidad del individuo: cuando una persona es tímida, como es mi caso, siente la necesidad de comunicarse con la gente y no lo puede hacer de manera directa porque le cuesta. Entonces, recurrí al micrófono que me posibilita llegar a mucha gente e incluso no estoy obligado a que me conozcan o me vean personalmente. Esto me llevó a utilizar un medio de comunicación en la vida para poder comunicarme con el resto de las personas. Después, viene la trascendencia. Porque uno puede tener un sueño, pero a ese sueño hay que trabajarlo para hacerlo realidad. Debo decir que me he sacrificado muchísimo para lograr alguna trascendencia. En los comienzos, con 17 años, tenía que viajar desde Pico Truncado hasta Comodoro Rivadavia. Mi hermana –ya fallecida- Francisca del Carmen Melo, a escondidas de su esposo, me pagaba los pasajes en vuelos nocturnos,  desde Comodoro a Buenos Aires, para que pueda ir a estudiar y rendir como locutor”.

 

“Nada era fácil en aquella época. Además, el hecho de ser catamarqueño no era muy atractivo para los productores en aquellos tiempos. Les podía gustar el timbre de voz, pero no la tonada; por aquellos años había otra forma de pensar. Hoy por hoy, el catamarqueño es un locutor respetado en todo el país, algo que me parece muy bueno”.

 

Recuerdo que allá en el Sur me tocó en suerte crear el programa “Catamarca a la distancia”, que fue el primer programa dedicado a hablar todo de la provincia desde la distancia. Después, hice con Analía Carena “De todo un poco”, un ciclo que fue muy exitoso; iba los fines de semana por Radio Nacional a mediados de los ´80. Luego, en los ´90, hicimos “Muy buenas tardes”,  con Liliana Rasjido y Emilio Toscanelli, que tenía un perfil absolutamente solidario. A través de muchas campañas ayudamos a 88 escuelas rurales  del interior provincial, entregamos 67 bicicletas y todo tipo de prendas de vestir y otros elementos, en cada viaje íbamos alrededor de 200 personas con la participación de los estudiantes secundarios. Era una caravana llena de fe y esperanza, más la alegría de hacer algo por los demás.

 

Al momento de hablar de colegas y compañeros de radio inolvidables, desde la recordada LW7 de calle Rivadavia, Guillermo Melo cuenta: “Como te decía, el primer programa que hice en la entrañable LW7 fue ´Comunicándonos´ con Anita Martinena. Después trabajé con Analía Carena, otra gran locutora. Recuerdo el trabajo con Omar Delgado, el desaparecido hijo Ramón Beltrán. Eran tiempos de (José Antonio) Pepe Yunes, Rafael Bruno, los hermanos Ricardo y Humberto Jerez, Analía Carena, Hugo González y otros. Nunca me olvido de algo: lo que me dijo Anita Martinena; me expresó que en esta profesión no se deja de aprender nunca, hasta el último día que se  haga locución y que se aprende de los maestros, de los pares e incluso de los valores de las nuevas generaciones. Y ciertamente eso me pasó en esta carrera. Tuve maestros como Luis Oscar Aisa, la propia Anita Martinena, (Juan José) ´Cacho´ Serra, Iris Agüero, Humberto Jerez, Carlos Javier Bravo, el ´Tuqui´ Saavedra y Aníbal Villafañe que hacía deportes junto con Manuel González. Hoy estoy aprendiendo de los jóvenes valores. ¡Cómo no recordarme de Manuel Flores! Un locutor muy querido con el que compartí anécdotas increíbles”.

 

Finalmente Guillermo Melo nos dijo “elegí esta profesión porque me costaba comunicarme con la gente. Tengo amigos, pero no son muchos y  no son de los medios. Puedo decir que utilicé los medios para ayudar a otras personas, especialmente a través de las campañas solidarias. Jamás usé los medios para sacar beneficios personales ni necesité de favores políticas para sostener mi carrera”.

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