Arroyo San Lorenzo uno de los lugares escondidos más lindos que hay, muy cerca de la Gruta Virgen del Valle.

Acceso

En vez de doblar hacia la Gruta Virgen del Valle, se continúa hacia el norte de la rotonda, accediendo por la vieja RP 108 (ex camino a El Rodeo). Al llegar a la localidad de La Aguada (2,5 Km. de la rotonda), se sigue el lecho del arroyo San Lorenzo, aguas arriba.

Con sólo 3 Km. de avance por la quebrada, se encuentran increíbles remansos, ruidosas cascadas e inmensas rocas.

El arroyo

El cauce suele no traer agua en superficie en gran parte del año a la altura de La Aguada, pero sí al adentrarse en la quebrada. Al formar parte de una importante cuenca (Quebrada de San Lorenzo), este arroyo suele tener crecidas bravas y las marcas que deja el agua así nos lo revelaron. Si seguimos el cauce de este arroyo aguas abajo, terminamos por la zona del Predio Ferial.

La vegetación

Los grandes mistoles, algarrobos y palos borrachos típicos de la ecorregión del chaco serrano no faltan. Pero otras especies que suelen crecer en climas más húmedos se hacen presente de forma exuberante formando un bosque en galería en el fondo de la quebrada, con ejemplares de molle de beber, guarán colorado, lecherón, etc.; todos ellos favorecidos por la gran disponibilidad de agua gracias al arroyo.

Fauna

Se pueden ver lagartijas (de distintas clases), a las que solemos denominar “chelcos” que no superarían los 20 cm. como los de las fotos, pero había un ejemplar enorme (de unos 60 cm) de lo que probablemente haya sido una iguana, que iba corriendo en lo alto de la empinada ladera.

Sorprendía la abundancia de renacuajos y el tamaño no muy pequeño de unas cuantas arañas de las rocas.

Era “desesperante” la cantidad de aves cantando, algunas de las cuales se dejaban ver. Esta vez no se pudo fotografiar más que un colibrí.

Pero quedó un mal sabor de boca al ver que unos sujetos parecían estar atrapándolas en trampas para luego venderlas.

¿Realmente hay un mercado de aves en Catamarca mantenido por personas que las compran para tener nuestros pájaros atrapados en una jaula? Increíble.

Encontramos una colmena de lechiguana. Enorme. Espectacular. La mala noticia: no tenía miel. Pero con el calor que hacía, al encontrar los remansos, decidimos meternos en el agua, aunque ella estaba muy helada (sí, bastante).

Fuente: Stefan Sauzuk – Cazadores de Tormentas de Catamarca