Este miércoles arranca un ciclo de cine itinerante con una programación que hace foco en películas realizadas en distintas provincias del país para romper un poco con el centralismo porteño y mostrar la realidad que se vive en diferentes latitudes del territorio nacional.

A pesar de que Buenos Aires es el gran polo cinematográfico del país, el interior también produce cine de calidad y la idea del ciclo es poder acceder a estas películas, que difícilmente lleguen a las salas locales, para proyectarlas en calidad de estreno.

Organizado por Gastón Mosca, Alejandro Páez y Manuel Fontenla, la primera proyección será el miércoles a las 21, en El Cebil Hostel (Rojas 520), con el estreno de “Pabellón 4”, el documental de Diego Gachassin en el que Alberto Sarlo, un abogado y escritor, intenta un proyecto utópico: enseñarles filosofía, literatura y boxeo a 52 presos del Pabellón 4 de una cárcel de máxima seguridad de Florencio Varela, en el conurbano bonaerense. Los internos hablan de Heguel, de Sartre, de Dostoievski, del super hombre, y escriben cuentos en donde desnudan su alma y cuentan partes de su experiencia tumbera. La filosofía los ayuda a repensar sus vidas, sus destinos, sus decisiones.

En diálogo con los organizadores sostuvieron que “la idea es que sea una proyección donde además nos podamos quedar a debatir sobre la película, sobre lo que propone o las problemáticas planteadas  y discutirlo en función de la realidad que se vive en Catamarca”.

Entre las películas destacadas de la programación se encuentra “La Casa Propia”, del cordobés Rosendo Ruiz, y “Toda esta sangre en el monte”, el documental de Martín Céspedes que muestra la lucha del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase). “Contamos con el aval de los directores, quienes nos facilitaron el acceso a los films. Son copias en buena calidad y en Catamarca son estreno ya que no llegaron a las salas comerciales” aclararon.

Las proyecciones continuarán, todos los miércoles, en Chakana Hostel, espacio cultural Estación de Sueños y en la plaza Huayra Tawa, con entrada a la gorra.