Estas minas de mica abandonadas son una reliquia cultural (y natural) que pocos conocen. Hoy en día son visitadas por exploradores, espeleólogos y aventureros.

Acceso

Una vez en el paraje de La Aguada, se debe tomar el camino o sendero que coincide con el lecho de un arroyo.

A poco de comenzar a transitarlo, encontramos unos viejos hornos donde se fundía material extraído de las minas. Luego, están las excavaciones abandonadas.

Dentro de las inmensas galerías subterráneas abandonadas, es posible encontrar hermosas vetas de mica y rocas de variados colores, además de ciertos animales habitándolas, como los murciélagos.

A la orilla de una de las bocas de entrada podemos encontrar postales del pasado: los viejos elásticos de las camas y el calzado de los mineros que pasaban las noches dentro de las cuevas.

Una de las recomendaciones para quienes intenten acceder al interior de estas cuevas es hacerlo con mucha precaución por el peligro que significan los derrumbes.

Fuente:  Stefan Sauzuk