El unipersonal jujeño “Bailemos sobre las cenizas, Hamlet”, actuado por Rodolfo Pacheco regresa a Catamarca para presentar dos únicas funciones prevista para el viernes 9 y sábado 10 de noviembre en el Espacio Cultural del Hostel Chakana (Prado 671).

Estrenado en marzo en el Teatro del Pasillo de San Salvador de Jujuy, la obra giró luego por varias ciudades españolas, se presentó en Catamarca en  junio y en la actualidad está completando una gira nacional con funciones en Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Corrientes, Chaco y cierra ahora el trayecto por las ciudades capitales de la región NOA.

“Bailemos sobre las cenizas, Hamlet”, bajo la dirección del rosarino Ricardo Arias es un monólogo en donde “la lucha se entabla entre la consciencia y la inercia del movimiento del mundo social como maquinaria. Hamlet es, en todos los sentidos,  político. Es la historia de un golpe de estado, entre familiares y conocidos donde todo se sabe pero se calla, donde lo que se dice siempre dice más y la venganza es que el destino no se cumpla”.

Este soliloquio con base en la obra clásica de William Shakespeare fue especialmente escrito por la dramaturga e investigadora jujeña Elena Bossi, para quien, como sociedad “atravesamos procesos imprescindibles:   el  nuevo feminismo,   la apertura a la diversidad de los géneros y de las visiones de mundo.  Los procesos políticos son otros;  otros, los desafíos; otras, las relaciones entre padres e hijos y con el poder.  El psicoanálisis, la semiótica, las disciplinas que se pusieron en auge en el siglo pasado, nos abrieron perspectivas diferentes: leemos de otro modo (…) El hecho de vivir en el Norte del país no es un dato menor. Se trata de una región conservadora en la cual los cambios  y los contrastes son dramáticos.  En los lugares chicos, las nuevas generaciones enfrentan más dificultades a la hora de vérselas  con  los mandatos y a las tradiciones.  Muchas de esas tradiciones son adoptadas y recicladas desde nuevas miradas”.

Para este intérprete cuyo trabajo se repone en nuestra ciudad, “el formato ritual me lleva al rol de oficiante con una audiencia de testigos. Soy el único responsable en la obra, de provocar una misma respiración, un  mismo pulso colectivos y sostener la percepción de los presentes consiguiendo que el veneno salga de mi cuerpo con la palabra expulsada en la última ceremonia del ritual. A muy poca distancia de los espectadores desarrollo las ceremonias”. Pacheco reconoce una formación “variada y ecléctica. Busco en la actuación la confluencia entre nuestra verdad individual y la verdad universal. ¿Cuál de todas mis mascaras se acercara a mi esencia? ¿Cómo descarto lo que no elijo de lo que  me enseñaron los demás,  de lo que viene del  exterior, de lo aprendido y  me vuelvo  lo que soy.