Vicuñas, guanacos, flamencos, parinas, guayatas, patos, cangrejos y un sinnúmero de animales propios de la fauna autóctona catamarqueña vas a encontrar en el increíble Valle de Chaschuil. Estos bellos seres vivos han podido adaptarse a las extremas condiciones climáticas de este singular lugar catamarqueño.

El Valle de Chaschuil comienza luego de finalizar la Quebrada de Las Angosturas, rumbo al Paso de San Francisco (RN 60), a 65 km de Fiambalá. Su parte más baja está a 3000 msnm y su parte más alta supera los 4000 msnm. Queda en el departamento Tinogasta y dentro de él se erigen parajes como Chaschuil, La Coipa, Cortaderas, Cazadero Grande, Las Lozas y Las Peladas. En Cortaderas hay una hostería.

Según algunas traducciones Chaschuil significa “reunión de valles” o quizá “cerro colorado”. De hecho, las dos traducciones sirven para describir a este valle, portal hacia nuestra cordillera de Los Andes.

De a poco, mientras ascendemos en altitud, el clima se va haciendo más y más árido: los arbustos al costado de la ruta son reemplazados por plantas herbáceas y pastos amarillentos. Ni siquiera el “apunamiento” que se siente a estas alturas va a hacer que no te bajes del vehículo y te maravilles con la inmensidad a tu alrededor.

No confundir con el Paso de San Francisco: no es el Paso de San Francisco, sino un lugar más con bellezas y particularidades propias dignas de ser mostradas como un lugar aparte.
Tampoco es la Puna geográficamente hablando, aunque comparte algunas características con ella.