Memoria y paisaje se fusionan en una propuesta destinada a la puesta en valor del legado folclórico que nos identifica como catamarqueños.

Con espacios dinámicos concebidos desde un concepto bioclimático, se proyecta el Parque del Folclore, a partir de un trabajo articulado entre las áreas de Turismo y Cultura de la provincia.
Estará emplazado en el solar donde aún se conserva la antigua casona del Coronel José Silvano Daza, gobernador de Catamarca entre 1885 y 1888. Ubicada en un punto estratégico, a metros del límite entre los departamentos Capital y Valle Viejo, atravesando el río del Valle, la obra significará un atractivo turístico, histórico y cultural para quienes visiten el lugar.

El arquitecto Rodrigo Molas, a cargo de la Conceptualización y Desarrollo del Parque del Folclore, dice que “nace con el Plan Estratégico de Turismo Sustentable presentado en 2013, que es la base de todo, porque a partir de eso se consiguió la línea de financiación de la Corporación Andina de Fomento (CAF), un banco internacional, para el despliegue de 24 obras”.
En este sentido, afirma que “hay cinco proyectos troncales o estructurales, éste es uno de ellos, el otro que está por licitarse la semana que viene es el Paseo de los Sabores en Tinogasta, después tenemos un Polo Científico en Santa María, el Centro de Sensibilización en la entrada al Campo de Piedra Pómez en El Peñón, Antofagasta de la Sierra, y el Centro de Convenciones en la zona del Predio Ferial Catamarca, en Capital. También están los que se denominan transversales, que corresponden a tres ejes: turismo termal, pueblos con encanto y escenografía urbana”.
El joven profesional del arte de diseñar edificios adelanta que “la semana que viene vamos a presentar en la audiencia pública el proyecto del Camino Real en Fray Mamerto Esquiú, correspondiente a escenografía urbana. La idea es sacar siete proyectos este año, y el próximo presentar cuatro más, para ir dotando de infraestructura turística a la provincia”.
“Este proyecto viene a suplir una serie de elementos, inicialmente el que tenía esta vocación era el Museo Juan Alfonso Carrizo, que estaba en La Alameda y lo mudamos; hasta por organigrama el Museo Juan Alfonso Carrizo es el Museo del Folclore”, explica Molas, apuntando que ahora “le quisimos dar un giro, para que no sea un lugar donde sólo se exhiban piezas sino algo dinámico, como son los museos del siglo XXI. Desde esta perspectiva incorporamos el concepto de parque para fomentar el desarrollo del espacio público como una de las premisas fundamentales, y no centrarnos en un edificio sino en el conjunto”.
Con esta mirada, “se desarrolló un proyecto de estructura simple con simbologías y de fácil lectura, en los cinco edificios estructurales se va a manejar la misma impronta para tener un lenguaje unificado a la hora de marcar un período, una gestión, un proceso político que conlleva a estos resultados. Son distintos, uno estará en la Puna, otro en el centro, pero con una línea de pensamiento común, básicamente es eso, un volumen puro”.
En el caso del Parque del Folclore, “tiene dos ejes estructurantes, uno es viniendo de Valle Viejo saliendo de Tres Puentes lo encontrás de frente, y a su vez, un volumen puro de frente, lo que hemos buscado es no superar la cota de la casa del Coronel Daza, con lo cual nuestro nuevo edificio no compite con este otro, todo lo contrario”, describe.
Además, hace hincapié en que la nueva edificación responde a un diseño “bioclimático con espacios verdes y la generación de energía solar y eólica, que se van a incorporar para que sea un proyecto sustentable”.
En este punto es importante ilustrar que la arquitectura bioclimática está íntimamente ligada a la construcción ecológica, se refiere a las estructuras o procesos de edificación que sean responsables con el medio ambiente y ocupan recursos de manera eficiente durante el tiempo de vida de la obra.
Este proyecto, en particular, demandará 2.089.000 dólares, de los 13.000.000 contemplados para la totalidad de las obras.
En cuanto a los plazos para los trabajos, estima que “entre julio y agosto podría estar la licitación, y el inicio de la obra, como hay tiempos legales que no se pueden acortar, entre octubre y noviembre de este año”, especificó.
Asimismo, señala que el plan “está abierto a nuevas sugerencias y modificaciones en la etapa de socialización, porque de acuerdo al feed back que tengamos con la gente lo vamos a ir corrigiendo y armando. Habrá otra audiencia pública, el último trámite que nos está faltando, de ahí se presenta la parte definitiva y se comienza todo el proceso. Ahora estamos en la etapa donde necesitamos involucrarnos más con la gente y tomar conocimiento de lo que hace Cultura acá para ser más precisos en el proyecto. Creemos siempre en esto de sociabilizar, de conversar con los ciudadanos, escucharlos, hacerlos partícipes, porque cuando uno desarrolla un proyecto dentro de la oficina sin contarle a la gente tiene posibilidades de fracasar; éste es un proyecto de la gente, nosotros somos meros intérpretes de su conocimiento que lo transformamos en arquitectura”.

Una casa con historia

La antigua casa del Coronel José Silvano Daza está ubicada en un terreno elevado, entre calles Laureano Brizuela y Carlos Quiroga, en Villa Parque Chacabuco. Desde ese punto controla los dos centros: Capital y Valle Viejo, considerado por los historiadores como el circuito de los habitantes de la ciudad a fines del siglo XIX y comienzos del XX. En esa casa vivió y murió Daza.
Si bien la vivienda no es el eje del proyecto sino que fue integrada al estar dentro del predio y por su valor histórico, quisimos conocer su estado actual, ya que data de finales del siglo XIX.
Al respecto, Molas manifiesta que “la estructura no está comprometida, para tantos años de abandono está bastante bien; lo que es de valor está intacto, como aberturas, pisos y techos”.
Además, apunta que “alguna vez Cultura hizo una pequeña intervención demoliendo todos los elementos que habían sido añadidos a través del tiempo, que no tienen nada que ver con la casa de valor patrimonial”.
También observa que su estilo es “ecléctico, es decir, cada uno le pone su propia impronta y se engloba en un estilo de esas características”.