Se aproximan las celebraciones de Semana Santa y desde www.catamarcaviva.com.ar te acercamos algunas de las maravillosas propuestas y lugares que ofrece nuestra provincia para conocer la majestuosidad que ofrece Catamarca al mundo

La Ruta del Telar

La Ruta del Telar propone un circuito turístico con 50 postas integradas por más de 300 artesanos del departamento Belén, que atraviesa 27 localidades a lo largo de unos 300 kilómetros en los que se elaboran los más finos y delicados ponchos catamarqueños de lana de oveja, llama o vicuña.

Cada localidad de la ruta tiene sus características únicas de diseño. Hay guardas incaicas, guardas atadas, rústicas y frisados, con los colores de la tierra o con tintes naturales.

El circuito recorre las localidades de Londres, Belén, Puerta de San José, San Fernando, Hualfín, Villa Vil y Puerta de Corral Quemado.

 

La Ruta del Adobe

El adobe fue una técnica de construcción incorporada a la región por la cultura diaguita y todavía persiste en la actualidad. A lo largo de esta ruta temática, se encontrarán algunas piezas arquitectónicas consideradas entre las más importantes de América.

El recorrido, de 55 km, nos lleva por casas anónimas, iglesias y oratorios del Departamento de Tinogasta; algunos edificios tienen más de 300 años. El paseo comienza en la Ruta Nacional Nº 60: justo a la salida de Tinogasta encontrarás una antigua casona que perteneció a unos europeos de apellido Del Pino.

Por la misma ruta, en El Puesto, está el Oratorio de los Orquera, una capilla de principios del siglo XVIII, y cinco kilómetros más adelante –en La Falda– está la iglesia de Andacollo. La siguiente parada es en Anillaco, donde podés visitar el edificio de el Mayorazgo y la iglesia consagrada a Nuestra Señora del Rosario. El paseo sigue rumbo a Fiambalá, y tres kilómetros antes del pueblo encontrarás la iglesia de San Pedro, construida en 1770, un auténtico exponente de la arquitectura religiosa colonial.

La Ruta del Vino

Catamarca alberga viñedos en el Valle de Abaucán, pegado a la Cordillera de los Andes, y en la zona Calchaquí, a una altura que varía entre los 1.200 y los 1.750 m.s.n.m., pero también hay extensiones cultivadas en Belén, Hualfín y en el departamento de Pomán. Las variedades que mejor se dan son el Syrah y el Cabernet Sauvignon.

En Santa María uno viene de Cafayate (Ruta del vino salteña), sigue por la RN 40, pasa Santa María donde hay dos Bodegas: Santa María de la Vid (propiedad de la Prelatura de Cafayate, dirigida por los PP Agustinos) y la Bodega Jorge Amado.

Luego llega a Hualfín, uno de los destinos de la extensísima Ruta 40. Rodeada de cerros y en medio de un valle fértil a 1800 msnm, se encuentra Hualfín, donde el 15 de Abril de 2011 se inauguró la joven Bodega Hualfín y concretó el sueño de los productores de uva de la zona, que varias décadas atrás se ilusionaban con una bodega propia en lugar de golpear puertas ajenas para poder vender el producto de sus cosechas.

La ruta 40, que luego empalma con la 60, lleva hasta el otro polo de la Ruta del Vino, Tinogasta y la cercana Fiambalá. En Tinogasta perduran bodegas que producen vinos de las mismas variedades que Santa María y algunas de las llamadas boutique. Como la de Juan Longo, en una construcción de piedra con una cava donde degustar sus logros.

El circuito lleva a Fiambalá, el poblado donde están las bodegas Don Diego y Cabernet de los Andes, para catar sus particulares vinos de altura.

La Ruta de Volcanes y Salares

En Antogasta de la Sierra se desprenden un conjunto de excursiones a través de las cuales se descubren volcanes, salares y lagunas a más de 4 mil metros de altura.

Unos cinco kilómetros al sur de Antofagasta, una de las excursiones es la que llega hasta la laguna del volcán La Alumbrera, cuyas aguas dulces son habitadas por flamencos rosados, patos y más de 25 especies endémicas de avifauna.

A unos 60 minutos de viaje desde Antofagasta de la Sierra, se encuentra el Salar del Hombre Muerto. El lugar se encuentra a 4.200 metros sobre el nivel del mar y alberga unas pocas casas de pobladores que trabajan en la minas de litio y oro de la zona.

siguiendo el recorrido se encuentra la la Laguna Grande, la cual alberga más de 18 mil ejemplares de parinas. Se trata de un Sitio Ramsar y uno de los humedales más importantes del mundo por ser el sitio más austral donde anida ese tipo de flamenco.

Desde Laguna Grande se accede a un camino que llega hasta el volcán Galán, el cual posee el cráter más grande del planeta con 40 kilómetros de diámetro. Una vez allí, se avista la Laguna Diamante y un río con agua termal.

Un poco más al norte, otra de las excursiones es al salar de Antofalla, el cual mide 163 kilómetros y es el más largo del mundo. Se trata de uno de los lugares más inhóspitos e inaccesibles de la Puna.

La Ruta de los Seismiles

La cordillera de la Provincia de Catamarca ofrece un recorrido de ensueño por casi 200 kilómetros que van desde el noroeste de la provincia hasta el Paso San Francisco, límite con Chile.

Se recomienda tomar la Ruta Nacional 60 desde Fiambalá, un camino sinuoso en constante ascenso, donde a cada paso podrán verse las más variadas escenografías, por sus colores y texturas cuasi desérticas. Además de encontrarse allí 19 volcanes de más de 6 mil metros de altura, se suman innumerables picos, lagunas de firmes colores rojizos y turquesas, aguas termales, una escasa vegetación y algunos extravagantes animales.

La zona de los volcanes conocida como Los Seismiles permiten un avistaje del Inca Huasi de 6.640 metros, el Pissis de 6.882 y el Ojo del Salado de 6.864, uno de los más altos que se encuentra activo. Se suman también el Walter Penk, Nacimiento y Aguas Calientes, entre otros.

El Mirador del Pissis, es una alternativa fuera de la ruta de Los Seismiles, se llega por un desvío de tierra que nace pasando el Paraje Pastor Largo. Esta excursión requiere de un día extra y una camioneta 4×4, desde donde se podrá apreciar una panorámica asombrosa de un sistema de lagunas llamadas Azul, Negra, Verde y Aparejos.